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El hombre razonable se adapta al mundo; el hombre no razonable se obstina en intenta adaptar el mundo a sí mismo. Todo progreso depende, pues, del hombre no razonable.

lunes, 8 de febrero de 2010

BOSQUES MEXICANOS

Una gran diversidad de bosques y selvas cubren 64.5 millones de hectáreas en México, representando el 33% del territorio nacional. Estos bosques tienen un alto valor de biodiversidad, producen numerosos beneficios económicos y son críticos para el bienestar de muchas comunidades, depositarias de conocimientos ancestrales sobre sus recursos naturales.
Los bosques templados de pino, encino y oyamel generalmente se encuentran en la parte alta de las montañas. México es centro de diversidad tanto de pinos como de encinos con más del 50% de todas las especies de pino y más de 150 especies de encinos del planeta. En estos bosques habitan una gran cantidad de especies, entre las que sobresalen el oso negro, la cotorra serrana y la mariposa monarca.

Los bosques nublados se encuentran en zonas con gran cantidad de lluvia en la parte media de las montañas. Actualmente están muy restringidos. Son característicos de estos bosques los helechos arborescentes, las epífitas, el formidable quetzal y el singular pavón.
Las selvas tropicales secas se distribuyen en las partes bajas. Contienen gran cantidad de especies endémicas y son el hábitat del jaguar, la iguana, el monstruo de gila y la guacamaya verde.


Las selvas tropicales húmedas ha desaparecido de las planicies costeras, reduciéndose a un 10% de su extensión original. En este complejo y diverso ecosistema habitan el tapir, los monos araña y aullador, gran variedad de pericos y tucanes y la imponente águila arpía.


Sin embargo, los bosques y selvas se están perdiendo a una velocidad alarmante. La tasa anual de pérdida de bosques y selvas ha sido estimada entre 300,000 y 1, 500,000 hectáreasComo resultado, una gran cantidad de especies está en peligro de extinción y muchas más están siendo extirpadas localmente. Las acciones directas que provocan la destrucción y degradación de los bosques y selvas son:
Conversión a agricultura, ranchos ganaderos, incendios y proyectos de infraestructura (pérdida de hábitat y fragmentación)
Tala inmoderada e ilegal, cacería y comercio ilegal de fauna (sobreexplotación)
Plagas (especies invasoras)
Contaminación de aire y de agua
Si bien estas acciones las vemos directamente, las causas subyacentes de la pérdida de ecosistemas forestales son sociales, económicas y políticas. Las consecuencias de la merma y degradación de los bosques son:
Pérdida de biodiversidad única
Daño a ecosistemas de agua dulce y a los procesos hidrológicos
Reducción de servicios ambientales
Mantenimiento del ciclo de pobreza


¿Cuántos bosques perdemos anualmente?

Esta pregunta realmente debería ser más amplia. ¿Cuántos ecosistemas naturales perdemos anualmente? Ya que no sólo tenemos bosques en nuestro país, sino que contamos con una gran diversidad de ecosistemas como pastizales, matorrales, arrecifes de coral, manglares, etc. Por ejemplo, el desierto de Sonora contiene los famosos cactus gigantes conocidos como saguaros. Esos cactus de hasta 10 metros de altura pueden vivir hasta 200 años. Sin embargo, la transformación de estos ecosistemas áridos no se contempla en las medidas de deforestación.


Formaciones terrestres en México (Velásquez et al. 2002).
Todos los países han perdido o siguen perdiendo ecosistemas naturales. Algunos países como Madagascar y Filipinas contienen actualmente menos del 10% de sus ecosistemas originales. La pérdida de estos ecosistemas significa un empobrecimiento desde muchos puntos de vista. Perdemos alternativas económicas (productos maderables y no maderables, fauna silvestre), perdemos bienes y servicios ambientales (retención de suelo, producción de oxígeno, fijación de carbono, mantenimiento del ciclo del agua, etc.) con consecuencias muy costosas como inundaciones y deslaves.
A pesar de que es obvio que existe una constante pérdida de nuestros ecosistemas naturales, desafortunadamente no es tan fácil determinar cuánto estamos perdiendo. Desde la década de 1970, cuando los satélites empezaron a enviarnos imágenes de la tierra, se inició la evaluación sistemática de los cambios en la cobertura de los ecosistemas naturales.


¿A que se deben la pérdida y deterioro de los ecosistemas naturales?


La pérdida y deterioro de ecosistemas naturales se debe a muchas causas. Algunas son evidentes como la tala ilegal de bosques y selvas, el sobrepastoreo de cabras en zonas áridas, los incendios provocados y el avance de la agricultura y la ganadería. Detrás de estos factores, sin embargo, hay raíces más profundas relacionadas con aspectos históricos, culturales, sociales, económicos y políticos.




¿A que se debe la pérdida de los bosques y las selvas?
Varios factores contribuyen a la deforestación y su importancia relativa depende de la región. A continuación se presentan en orden de importancia.


1. Conversión a agricultura y ganadería
El avance de las tierras agrícolas y ganaderas reemplaza a los bosques. En algunos sitios el avance se debe a razones de subsistencia, mientras que en otros se debe a razones comerciales (agricultura o ganadería de exportación). Muchas de las tierras convertidas no son aptas ni para la agricultura ni para la ganadería, ya que sus suelos son escasos y pobres en nutrientes. El resultado es baja productividad a muy alto costo, por la pérdida de ecosistemas, flora y fauna y sus bienes y servicios. Después de un tiempo las tierras “desmontadas” son abandonadas debido a su reducida productividad. El caso más obvio en México es la conversión de selvas tropicales en Veracruz y Tabasco en zonas agrícolas y ganaderas.

2. Conversión debido a desarrollo de infraestructura

La construcción de carreteras, infraestructura eléctrica, presas, minas y los desarrollos turísticos también contribuyen a la deforestación, tanto por sus efectos directos como por los indirectos. Las carreteras eliminan amplias franjas de bosques y selvas en donde además de causar la pérdida del hábitat, ocasionan su fragmentación, es decir, el aislamiento de los ecosistemas forestales remanentes. Además, las carreteras proporcionan acceso a la colonización y la subsecuente conversión de bosques y selvas. Por ejemplo, el desarrollo de la carretera de Escárcega a Chetumal en la base de la península de Yucatán en la década de 1970, propició la colonización y acabó con las selvas del sur de Quintana Roo. El proceso continúa actualmente en Campeche. Los desarrollos turísticos también han acabado con el ambiente circundante en Acapulco y Cancún.

3. Manejo forestal para obtener madera

El aprovechamiento forestal ha sido muy selectivo sobre las mejores especies de árboles y los mejores individuos (árboles grandes y rectos), de manera que generalmente los bosques han sido “descremados”, afectando su composición, su estructura y su función. Durante los últimos 25 años, el manejo ha ido mejorando y algunos propietarios de bosques (principalmente comunidades y ejidos) se han preocupado por perfeccionar su manejo forestal. Sin embargo, la proporción de bosques manejados con criterios ambientales es muy baja, mientras la extracción ilegal que deja a los bosques altamente deteriorados es muy alta.
En los estados de Oaxaca, Michoacán y Durango se pueden observar bosques bien manejados, aunque en su mayoría tienen las cicatrices (composición y estructura) de anteriores aprovechamientos forestales inadecuados. Bosques deteriorados debido al mal manejo forestal se pueden ver en todos los estados de la República; por ejemplo, en los Estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, la caoba y el cedro fueron deforestados casi en su totalidad debido a la extracción inmoderada de los años 50sy 60s. La vegetación actual es el resultado del impacto de la remoción de la caoba y el cedro.
4. Manejo forestal para obtener pulpa y papel

La obtención de pulpa y papel de los bosques también puede deteriorarlos. Aunque la mayoría de estos materiales se produce actualmente en bosques en regeneración y plantaciones, una proporción se genera en bosques naturales. Si bien las plantaciones son una alternativa para obtener estos productos, no deben sustituirse bosques naturales por plantaciones, ya que éstas no proporcionan el hábitat necesario para fauna y flora, ni los servicios ambientales que proveen los bosques naturales.
5. Obtención de leña y carbón

En la actualidad, la leña sigue siendo la principal fuente de energía en comunidades rurales. El impacto de su recolección es poco notable pero es constante y deteriora el bosque. Aunque no se cortaran árboles para obtener leña, la continua recolección de ramas y troncos del suelo elimina hábitats para muchos organismos y nutrientes, lo que impide que el bosque siga siendo productivo.

6. Deterioro por contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica causa la llamada “lluvia ácida”, que es la precipitación con altos niveles de ácido nítrico o sulfúrico. Estos ácidos afectan a los organismos directamente, como es el caso de muchos árboles que se debilitan y son afectados por plagas. Sin la contaminación, los bosques en buen estado de salud son más resistentes a las plagas. El Parque Nacional “Desierto de los Leones” y otras áreas boscosas alrededor de la Ciudad de México se han deteriorado debido a la contaminación atmosférica.

7. Incendios

El uso del fuego en la agricultura y la ganadería es intenso y generalmente se escapa hacia los ecosistemas forestales. Esto, aunado a sequías como la de 1998, causa un alto deterioro. A menudo los incendios son provocados para facilitar el cambio de uso del suelo. Grandes extensiones de selvas y bosques se quemaron en la península de Yucatán, Chiapas y Oaxaca durante los incendios de 1998.











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